La toma de Pamplona, la usurpación de la soberanía y el Parlamento Navarro

Ir abajo

La toma de Pamplona, la usurpación de la soberanía y el Parlamento Navarro

Mezua  DiarioNo el Sáb Ago 04, 2012 9:14 pm

La toma de Pamplona, la usurpación de la soberanía y el Parlamento Navarro

noticiasdenavarra.com/2012/07/26/opinion/cartas-al-director/la-toma-de-pamplona-la-usurpacion-de-la-soberania-y-el-parlamento-navarro
Patxi Ventura - Jueves, 26 de Julio de 2012 -


Tales días como estos, en el año 1512, el Reino de Navarra era invadido militarmente por los ejércitos extranjeros de Castilla y de Aragón, y la capital del Reino cercada y cruelmente amenazada para su sometimiento.

Ante la magnitud de las fuerzas ocupantes y la vesania de sus intenciones, el pueblo no tuvo otra alternativa razonable que la rendición, sin lograr tan siquiera que le fueran reconocidas las mínimas garantías, pues así lo imponía por la fuerza el conquistador.

Y por eso el 25 de julio muchos navarros pondremos nuestra bandera con crespón negro en el balcón.

Al pueblo castellano aquella misma maquiavélica dinastía le hacía algo parecido solo unos años después por defender sus derechos y su soberanía, viendo rodar las cabezas de los comuneros en Villalar por orden de su emperador, pero las Cortes y el Gobierno de Castilla León siguen asistiendo cada año, el 23 de abril, a conmemorar la tragedia y reivindicar el honor de sus capitanes Bravo, Padilla y Maldonado.

En Catalunya, cada 13 de septiembre (la Diada) siguen reuniéndose gobernantes y oposición, todos a una, en homenaje a Rafael de Casanovas, defensor de Barcelona frente a los que no tardaron en lanzar los decretos de Nueva Planta, que privó a los catalanes de sus constituciones propias, de sus fueros, sometiéndolos al derecho castellano.

Igual que en Valencia se sigue recordando popularmente con dolor la batalla de Almansa frente al centralismo Borbónico: "Quan el mal ve d'Almansa, a tots alcança" (Cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), o "De ponent, ni vent ni gent" (De poniente, ni viento ni gente).

Pero en Navarra, la que según dice su presidenta "es la sede de la soberanía de los navarros"(aunque no hayamos podido votar ni nuestro amejoramiento), ni tan siquiera el poder Ejecutivo parece que promocione ni asista a ningún acto popular reprobando aquellos hechos, ni homenajeando a quienes dieron sus vidas y su patrimonio por defender los derechos legítimos de Navarra, su cultura y su soberanía.

Más bien al contrario, es solo a Ignacio de Loiola, capitán de los conquistadores castellanos, a quien, de aquella gran cantidad de actores, se le dedica un monumento en nuestra capital.

DiarioNo
Gonbidatua


Gora itzuli Ir abajo

ATENTICOS PATRIOTAS

Mezua  Utrimque el Lun Ago 06, 2012 12:23 am

La semana pasada contamos los pormenores de la muerte de Johan de Arberoa, alcaide del castillo de Donibane Garazi, ajusticiado en Pamplona el 26 de julio de 1522 en castigo a su lucha en favor de la independencia de Navarra. Pero el caso del bravo capitán Juanikote no constituye un hecho aislado, ni muchísimo menos. La puesta en marcha de la ofensiva legitimista de 1521-1522 trajo consigo una espiral de feroz represión en Navarra, de la cual no se libró ninguna de las seis merindades, y que se desarrolló durante y después de la propia campaña. El 30 de julio de 1522, tan solo cuatro días después de la pavorosa muerte del capitán Juanikote, se firmaba una sentencia, recogida y publicada por Pedro Esarte, en la que se condenaba a cinco vecinos de Cáseda a la pena de tormento. Los nombres de estos cinco desgraciados navarros eran Juan de Ezpeleta, Juan de Arboniés, Simón de Liédena, Miguel Martínez y Martín de Eraso, y según la sentencia deberían ser sometidos a torturas hasta que confesasen los delitos que supuestamente habían cometido, y que tendrían que ver con su filiación legitimista y su fidelidad a Navarra.

Los documentos, tantas veces manipulados, ocultados y silenciados, nos hacen pensar que las detenciones, los asesinatos encubiertos y las ejecuciones practicadas fueron muchas más de las anotadas oficialmente, y que se prolongaron mucho en el tiempo. Así, ya en los primeros días de agosto de 1521 se había producido la muerte de un importante legitimista, Martín de Leache, secretario del Consejo Real de Navarra. Aunque nada se registró de manera oficial, sabemos que su muerte coincidió con la llegada de contingentes españoles a Pamplona, tras la toma de la capital, y que fue tratado como traidor, puesto que se negó a sus familiares el derecho a la herencia y sucesión de sus bienes y beneficios. Además, su sustituto fue nombrado el mismo día de su fallecimiento, hecho ciertamente inusual, que lleva a Pedro Esarte a deducir que su muerte no fue natural, sino dictada por los ocupantes. Otro caso significativo podría ser el de García de Larraya, legitimista vecino de Arazuri, que fue asaltado en su propia casa una noche de agosto de 1524 y apuñalado mortalmente. Su asesinato no fue esclarecido, pero sus bienes pasaron muy significativamente a manos beaumontesas, muy probablemente en pago a los "servicios" prestados.

Utrimque
Gonbidatua


Gora itzuli Ir abajo

Gora itzuli


 
Permisos de este foro:
Foro honetan ezin duzu gairik erantzun